El gran maestro de ajedrez Magnus Carlsen, examina las polémicas jugadas de Elon Musk y ofrece su visión sobre sus partidas contra Sam Altman y Mark Zuckerberg.
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Cuando tan solo tenía 13 años, Magnus Carlsen fue capaz de llegar a un empate técnico en un torneo contra Kasparov y venció a Anatoly Karpov, tan solo un mes antes de convertirse en el segundo gran maestro más joven de la historia del ajedrez.
Considerado por muchos el mejor jugador de ajedrez de la historia, el noruego ha sido capaz de acumular grandes torneos a sus espaldas, alcanzando un elo –la puntuación que mide el nivel de ajedrez– de 2.800 puntos con 19 años.
Aunque al principio no todo consistía en ajedrez, ya que no aprendería hasta los 5 años; antes, con solo 2 años, ya era capaz de montar puzles de 50 piezas y era un gran aficionado de los Lego, recomendados para niños a partir de 10 años de edad.
El gran prodigio del ajedrez, a sus 34 años, nunca ha demostrado su reconocimiento a los grandes modelos de lenguaje –LLM, por sus siglas en inglés– de inteligencia artificial, una característica que siempre ha llevado consigo Carlsen.
Por su parte, siempre ha calificado las partidas de ajedrez que se han podido ver entre estos LLM como partidas de niños, con lo cual no es un gran aficionado de la supuesta inteligencia de estos modelos.
Según recoge ahora el medio Indian Express, Carlsen ha confesado que llegó a jugar con grandes personalidades del mundo de la inteligencia artificial, como Sam Altman, Elon Musk, Mark Zuckerberg o Demis Hassabis.
De Sam Altman asegura que no era muy bueno, durante un torneo en el que participaron en 2022, y en el que el CEO de OpenAI jugó junto a Anish Giri, un ajedrecista neerlandés. En tono humorístico, asegura que Giri no estaba muy contento por participar junto a Altman, a pesar de que le calificó como una persona muy inteligente.
En cuanto a Zuckerberg, asegura que tenía prácticamente los mismos conocimientos de ajedrez que Altman, aunque aprendía muy rápido.
No sabía mucho de ajedrez, pero se parecía un poco a Sam Altman. Pensé que era incluso mejor. Aprendía rapidísimo, se formaba sus propias opiniones con mucha rapidez, lo cual me pareció impresionante. Es una habilidad útil. No siempre acertaban, algo de esperar, pero había buenos razonamientos, confiesa.
En lo relacionado con Elon Musk, Carlsen ha explicado que le ha podido ver en persona, aunque nunca ha hablado directamente con él. Es famoso por sus faltas de respeto hacia los ajedrecistas y hacia el juego, lo cual puedo entender hasta cierto punto, ya que no es un juego muy complicado, expresa.
Obviamente es simple, ya que las máquinas no tardaron tanto en dominarlo, en comparación con otros juegos, continúa. Pero el ajedrez también es complejo y muy difícil de jugar.
Más allá de su crítica evidente a la postura de Musk sobre un juego milenario como es el ajedrez, Carlsen también cuenta una divertida anécdota con Demis Hassabis, CEO de DeepMind Technologies, consejero de IA para el gobierno de Reino Unido y recientemente Nobel de Química.
Durante un torneo en Londres, ambos pudieron compartir tablero y Carlsen piensa que es rígido en los movimientos de ajedrez, jugando con blancas siempre la misma apertura, la única que sabía jugar Hassabis.
El CEO de DeepMind pidió consejo a Carlsen ante los movimientos de su contrincante, ya que los aficionados suelen enfrentarse si alcanzan la final, algo que ocurrió en dicho torneo. Según reconoce el maestro mundial, Hassabis olvidó todo.
Lo que ha hecho por el ajedrez es fantástico, pero lo que ha hecho por la humanidad con la medicina es, obviamente, aún mejor, reconoce Carlsen.
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Etiquetas: Inteligencia artificial, Elon Musk, Mark Zuckerberg