¿Te has preguntado alguna vez si es posible fabricar oro? Durante siglos sonaba a leyenda. Pero hoy, gracias a los avances de la física, estamos más cerca que nunca de hacer realidad esa antigua aspiración: convertir mercurio en oro.
Si bien la idea de transformar mercurio metal en oro ha sido un sueño de los alquimistas durante siglos, los intentos han fracasado. Hoy, los avances de la ciencia han logrado que la trasmutación sea una realidad. Veamos más al respecto.
El estudio, publicado en Physical Review Journals con la colaboración ALICE del CERN, confirmó un descubrimiento interesante: la transmutación de plomo en oro en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) (ALICE Collaboration, 2025).
Aunque a menudo se mencionan titulares sobre la transmutación de mercurio en oro, los experimentos actuales utilizan plomo, un elemento más estable. El objetivo va mucho más allá de producir este metal a partir del uso del mercurio. Se trata de entender la materia en condiciones extremas, similares a las del universo primitivo (ALICE Collaboration, 2025).
Durante los experimentos, los investigadores observaron que los núcleos atómicos pueden perder protones y transformarse en oro. Aquí hay algunos datos que podrían interesarte (Turner, 2025):
Sobre la seguridad del oro generado, los núcleos son extremadamente inestables y se desintegran en fracciones de segundo. Además, debido a su vida tan corta, no presentan riesgos de radiactividad ni pueden manipularse de forma directa. Este fenómeno ocurre a nivel subatómico y es útil solo para fines experimentales (CERN, 2025).
Entre 2015 y 2018, durante la segunda fase del experimento, los investigadores del CERN registraron la creación de casi 86 mil millones de núcleos de oro. Para lograrlo, hicieron (Turner, 2025):
Al hablar de oro y mercurio, estos resultados son valiosos, ya que fomentan la investigación y mejoran nuestra comprensión de los fenómenos relacionados con la transmutación de elementos, específicamente, el potencial de convertir el mercurio en oro.
El CERN no es la respuesta para la obtención de riquezas a partir del oro. Los experimentos no tienen un fin comercial. Su objetivo es recopilar conocimientos y desarrollar tecnologías futuras que podrían transformar diversos campos de la ciencia.
Los datos obtenidos permiten a los científicos crear mejores modelos de fusión nuclear. También se planea desarrollar aceleradores de partículas más eficientes y obtener información importante, lo que podría contribuir a resolver la crisis energética mundial en el futuro.
Estos resultados contribuyen a (Turner, 2025):
Si bien no resolverán la crisis energética por sí solos, estos avances representan un paso importante hacia tecnologías más sostenibles (CERN, 2025).
Por otro lado, en torno al impacto ambiental, los experimentos con plomo se realizan bajo un entorno con altos protocolos de seguridad. Todo esto evita cualquier efecto nocivo al ambiente.
Sin embargo, de requerirse convertir mercurio en oro, se demandarían mayores precauciones. La Agencia Internacional de Energía Atómica establece guías internacionales para garantizar una manipulación segura. (IAEA, 2022).
El deseo de transformar el mercurio en oro ha existido desde la antigüedad. Los alquimistas buscaban fórmulas mágicas, convencidos de que podían manipular la naturaleza en su beneficio.
La diferencia es crucial: la alquimia antigua se basaba en pruebas químicas. La transmutación moderna utiliza la física nuclear para alterar la estructura interna de los átomos. El CERN ha demostrado que este método es viable, solo para comprender mejor la materia y el universo.
El CERN es líder en investigación, pero no es el único en su esfuerzo por convertir mercurio en oro:
A pesar de los avances logrados, la producción de oro a gran escala no es viable. El verdadero valor reside en el conocimiento adquirido a lo largo del proceso.
En 2024, Brasil se convirtió en el primer país latinoamericano en ser Estado asociado del CERN, marcando un avance importante para la región. Además, más de 300 investigadores de unas 40 instituciones latinoamericanas participan en los programas experimentales. Dicho esfuerzo refleja que, con inversión y colaboración, la tecnología desarrollada en Suiza podría implementarse en España y Latinoamérica en el futuro cercano (Banks, 2024).
La idea de convertir mercurio en oro ya no es un mito. Ahora sabemos que es posible, incluso a escala microscópica. Estos experimentos no buscan producir lingotes, sino comprender la naturaleza de la materia.
A medida que se perfeccionan estas técnicas, se abre un abanico de posibilidades para nuevas tecnologías energéticas. La gran pregunta es: ¿estamos preparados para las implicaciones científicas, económicas y éticas de la producción artificial de oro? Te invitamos a seguir descubriendo cómo la ciencia avanza en campos que parecían de ciencia ficción. Visita Telefónica España y conoce nuestras iniciativas para estar siempre a la vanguardia tecnológica.
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