Design market

El CEO de Instagram ha vuelto a negar una de las leyendas urbanas más escuchadas en los últimos tiempos. La realidad que se esconde detrás inquieta aún más.

Computer Hoy

Facebook

Whatsapp

Twitter

Linkedin

Telegram

Copiar url

Enlace copiado

Seguro que alguna vez te ha pasado eso de estar hablando con alguien de una próxima compra o incluso un posible viaje y que, de repente, Instagram te muestre un anuncio idéntico a lo que acabas de mencionar. Pasa con tal frecuencia que parece imposible que sea coincidencia, por lo que ya muchos han asumido que nos están escuchando.

Nunca se ha llegado a desmentir como tal por parte de todas esas personas que controlan las apps, hasta ahora. El director de Instagram, Adam Mosseri, se ha puesto frente a las cámaras para intentar acabar, una vez más, con el mito. “No escuchamos a la gente. No usamos el micrófono del teléfono para espiar”, afirmó tajante.

No es la primera vez que lo dice, ya que Mark Zuckerberg ya defendió lo mismo ante el Congreso de Estados Unidos. Ni Facebook ni Instagram usan el micrófono de los dispositivos para decidir qué anuncios mostrar. El problema es que las coincidencias siguen ocurriendo, y la sospecha nunca desaparece del todo.

Tal y como Mosseri comenta, no es que Instagram te escuche, sino que te conoce tan bien que no le hace falta hacerlo. La plataforma recopila miles de puntos de datos sobre cada usuario: qué publicas, a quién sigues, qué te detienes a mirar, cuánto tiempo pasas con cada historia o vídeo, qué compras online y hasta desde qué lugares te conectas. Con eso, los algoritmos pueden adivinar de una forma casi mágica qué te interesa en cada momento.

En realidad, las empresas no necesitan oírte para aprender de ti. Cada vez que das me gusta a una foto de un perro, ves un vídeo de viajes o miras un anuncio sin pulsar nada, dejas un rastro digital que vale oro. Los sistemas de inteligencia artificial interpretan esos rastros y crean un perfil de usuario muy preciso.

Por eso, si hablas con un amigo sobre un nuevo restaurante que han abierto y al que quieres ir, y resulta que también lo buscaste en su cuenta de Instagram, el algoritmo ya tiene suficientes pistas para ponerte ese anuncio de eso que tú sientes que sucede como por arte de magia. 

De hecho, escuchar directamente no sería ni práctico ni legal. Grabar audio en tiempo real de millones de teléfonos consumiría cantidades de datos inmanejables, sin mencionar los problemas de privacidad que supondría. Mosseri lo sabe y por eso insiste: no necesitan hacerlo. Es simplemente más eficiente usar la información que ya compartes para anticipar qué te gustará, afirma.

Los expertos coinciden, el micrófono es casi una distracción y el verdadero poder está en los modelos de comportamiento. Si una aplicación sabe más sobre ti que tus propios amigos, no necesita escucharte para acertar.

El grave problema de todo esto es que esa precisión casi de adivino tiene un precio que no es otra cosa más que tu intimidad. Cada clic, desplazamiento o búsqueda termina conectado a una red mundial de datos que permite a las plataformas optimizar anuncios como nunca. De forma simple, si sientes que todas estas apps te escuchan, es porque han recopilado una enorme cantidad de datos sobre ti todo este tiempo.

Lo cierto es que todo esto es imparable. El modelo económico de Instagram depende de esa hipersegmentación y no, no se trata solo de mostrar publicidad, sino de que los anuncios parezcan parte natural del contenido. Cuanto más acierta la app con tus intereses, más tiempo pasas dentro y más valiosa se vuelve para los anunciantes. Instagram no necesita tus palabras, solo tus acciones.

Por eso, aunque Meta se esfuerce por desmentir esa teoría del micrófono espía, la sensación de que te están vigilando todo el rato sigue ahí. Que no te escuchen no significa que no te analicen. Aquí el seguimiento de datos es más silencioso, invisible y perfectamente legal si aceptas los términos de uso, cosa que casi nadie lee.

Conoce cómo trabajamos en ComputerHoy.

Etiquetas: Privacidad, Apps, Datos, Facebook, Instagram