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En contra de lo que muchos piensan, el CEO de Nvidia lo tiene claro: la IA no destruirá empleos, sino que puede reincorporar millones de personas al mercado. No sustituye a quienes la usan, los potencia.

Generada con IA / Computer Hoy

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Cada vez que surge una revolución tecnológica de tal calibre, el primer reflejo de la sociedad, como es normal, es el del miedo e incertidumbre sobre su futuro. Esto es lo que actualmente está sucediendo con la inteligencia artificial.

Los titulares (recogiendo las advertencias de expertos) hablan de despidos masivos, robots que reemplazan humanos y una carrera contrarreloj que hace tiempo que ya se ha perdido. Pero Jensen Huang, el hombre al frente de Nvidia, la empresa más valiosa del mundo en 2025, no comparte ese pesimismo y viene a tranquilizar los ánimos.

Durante la última edición de la Conferencia Global del Instituto Milken, Huang lanzó al mundo una visión totalmente opuesta a la que existe: No vas a perder tu trabajo por culpa de una IA, sino por alguien que sepa usarla mejor que tú, dijo. En su opinión, esta tecnología, lejos de eliminar empleo, puede devolver al mercado laboral entre 30 y 40 millones de trabajadores actualmente inactivos o desplazados.

Si bien es cierto que toca ponerse las pilas y remar a favor de la IA en lugar de verla como tu gran enemigo, la situación laboral de España y el mundo en general invita a integrar esta tecnología de una forma sencilla en el día a día, sin que esto suponga el desplazamiento humano. Eso sí, el que se quede atrás podría pagar las consecuencias de los que están por llegar.

Para Huang, el razonamiento es que la IA democratiza las capacidades. Es muy probable -subrayaba- que en esta sala solo un puñado de personas sepan cómo programar con C++ y un número similar en C. Y si embargo todos saben cómo programar en Inteligencia Artificial. Y la razón es que la IA habla el lenguaje que tú quieras que hable. Puedes mostrarle un esquema o enseñarle un dibujo y pedirle lo que quieres que haga”, afirma. 

De forma simple, considera la IA como la tecnología más accesible de la historia y todo el mundo, sin importar su ámbito, puede mejorar su trabajo con IA.

Tenemos escasez de mano de obra. No sobran los trabajadores. Y por primera vez en la historia podemos imaginar la oportunidad de cambiar eso. Con la IA tenemos la oportunidad de volver a incorporar de 30 a 40 millones de trabajadores al mercado laboral que sería impensable de otra manera. Puedes argumentar que la Inteligencia Artificial es probablemente nuestra mejor oportunidad para aumentar el producto interior bruto, añade.

Todos estos empleos, según el directivo, salen de sectores donde el conocimiento técnico ha sido desde siempre una barrera. Desde tareas administrativas hasta especializaciones técnicas que ahora pueden estar al alcance de más personas gracias a las herramientas de IA.

Pese a los malos augurios, lo cierto es que cada vez más voces se suman a esa idea del ser humano como centro de todo, como capitán del barco y la IA su ayudante, en vez de ser totalmente sustituido. A las palabras de Huang, se suman otros como Sam Altman o Derek Chang, fundador de Stratus Data.

En su posición de experto y gran empresario, comenta ver algo que, dice, las empresas suelen olvidar en su locura por automatizarlo todo: La IA no trabaja con conocimiento real, sino con lo que ve en sus conjuntos de datos. Y la mayor parte de lo que ha visto en el mundo del software son líneas de código públicas y genéricas, afirma.

Esto al final es todo lo opuesto a lo que realmente mueve el negocio tecnológico. El código que tienen empresas como Google, Stripe o Amazon no está publicado en GitHub, ni es accesible para modelos de lenguaje. Está protegido, escrito por ingenieros con décadas de experiencia, lleno de contextos que una IA, por sí sola, aún no puede copiar y, ni siquiera, comprender del todo.

Aunque la IA aumentará la productividad, no reemplazará a los desarrolladores. Es un error pensar que el objetivo es reducir equipos humanos. Lo que haría realmente avanzar a las empresas es fortalecerlos con IA, no sustituirlos, dice Chang.

La diferencia, explica el experto, es que la inteligencia artificial predice lo que debería venir después; el programador razona lo que tiene que venir después. Este es el gran punto que separa al hombre de la máquina. 

Chang deja claro que por impresionantes que parezca la IA y sus herramientas, siguen siendo tan solo buenas imitadoras. No entienden el porqué, solo repiten el cómo. De ahí que, en tareas simples, la IA brille, pero en sistemas a gran escala, con riesgos reales o estructuras críticas, se convierte en una herramienta de ayuda, al servicio del humano.

En código básico he ganado hasta 5 veces más velocidad. Pero en proyectos complejos gasto más tiempo revisando y corrigiendo el trabajo de la IA de lo que tardaría en escribirlo desde cero. Al final, necesitas gente senior que tenga el instinto suficiente para detectar errores ocultos, los que no se ven hasta seis meses después, explica.

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Etiquetas: NVIDIA, Inteligencia artificial, Trabajo, Software