Antes de empezar
Anota el problema que debe resolver, quién lo usará, qué existe hoy, las restricciones de tecnología y un ejemplo del resultado esperado. No compartas contraseñas; acuerda accesos temporales solo si hacen falta. Convierte esta orientación en un objetivo observable: Priorizar correcciones y actualizaciones sin perder de vista compatibilidad y datos existentes.